Si el trabajo se te mete en casa y no desconectas, tu cuerpo no distingue cuándo parar. Un pequeño ritual de cierre le avisa.
Cómo hacerlo
- Elige una acción corta que marque el final del día: cerrar el portátil, una canción, un paseo de 5 minutos.
- Antes de cerrar, apunta las 3 cosas pendientes para mañana. Sácalas de tu cabeza al papel.
- Haz tu acción de cierre siempre igual. Con los días tu mente aprende que ahí se acaba.
Para recordar
- Desconectar no es vagancia; es lo que te permite rendir sin quemarte.
- Si no puedes parar nunca y el agotamiento no se va, puede ser una señal de burnout.